“Hacia una filosofía de la alimentación” se tituló la conferencia inaugural de la Dra. Valeria Campos, académica del Instituto de Filosofía de la PUCV. La actividad fue organizada por el Instituto Italiano de Cultura, la Facultad de Filosofía y Educación de la PUCV y Cultura Colectiva en Acción.

El curso gratuito “Del saber y del sabor. La dieta mediterránea, patrimonio de la humanidad”, hizo un recorrido por la comida, la gastronomía, la dieta mediterránea y su relación con el quehacer cultural, organizado en ocasión de los 200 años del nacimiento de Pellegrino Artusi, padre fundador de la cocina italiana.

“Hacia una filosofía de la alimentación” se tituló la sesión inaugural de la Dra. Valeria Campos, académica del Instituto de Filosofía de la PUCV, que participó en esta iniciativa que comenzó el pasado 26 de agosto.

La profesora ha sido una pionera en ligar la alimentación con la filosofía, lo que la ha llevado a desarrollar muchas investigaciones sobre la materia.

En la oportunidad, la académica reflexionó sobre la alimentación en la disciplina filosófica. Comentó su experiencia cuando enseñaba Ética de la Alimentación donde se dio cuenta que no había filosofía de la alimentación y lo que se decía sobre ella en los textos filosóficos era para excluirla como tema. “De hecho, hay una frase que siempre cito en mis clases, que es del Fedón de Platón: « ¿Te parece digno de un filósofo buscar lo que se llama el placer, como, por ejemplo, el de comer y beber?» No son temas que le importen a un filósofo”, señaló la profesora.

Es así como la Dra. Campos fue descubriendo que hay una verdadera exclusión del acto de alimentación como tema, y del gusto como sentido importante para la meditación estética. Esto ocurre porque de acuerdo al parecer de los Clásicos, el sentido del gusto no tiene función cognitiva, en contraposición a la vista y al oído. Olfato, tacto y gusto son los sentidos que sólo permiten producir placer, pero no generar conocimiento. “Aristóteles explica que la distancia entre el objeto y el sujeto en la experiencia gustativa, no existe. Tú te introduces el alimento a la boca, el objeto empieza a formar parte de tu cuerpo, entonces no hay distancia crítica, que sí hay en la vista, y esa distancia es la que permite la objetividad. Entonces a su juicio, el gusto no puede producir conocimiento”, puntualizó la profesional.

En su conferencia mencionó que aunque comer, y todo lo que le está asociado, parecen ser actos biológicos que excluyen al pensamiento, la comida y lo que hacemos con ella está llena de significados. En esta sesión, reflexionó ampliamente sobre el modo de alimentarnos, desde la semilla al plato, desde la estética a la ciencia, desde la ética a la política.

Asimismo, la doctora participó en la segunda sesión del curso titulado “El plato como lienzo. Sobre las vanguardias gastronómicas” (realizada el miércoles 2 de septiembre).  En esta ponencia la profesora analizó si la cocina puede o no ser una forma de arte (tema de discusión en los círculos gastronómicos): ¿Puede el cocinero ser artista? ¿Puede el plato ser su lienzo? Para responder a estas interrogantes la académica hizo un recorrido histórico y reflexivo sobre las vanguardias que han tenido lugar en la gastronomía desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días.

Natalia Cabrera Vásquez

Facultad de Filosofía y Educación